TDAH y elección de escuela

Por: Psic. Raúl I. Domínguez Rodríguez
Psicólogo Clínico
Maestría en Psicoterapia

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno que se caracteriza por distracción de moderada a grave, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas. Existe un subtipo conocido como “con predominio del déficit de atención” donde la hiperactividad no está presente. Habitualmente los síntomas empeoran cuando se requieren esfuerzos mentales sostenidos o que carecen de novedad. Existe además afectación escolar y/o social, familiar o recreativa ya que los períodos de atención breves interfieren con el aprendizaje escolar y con las relaciones interpersonales. Muchos niños desafortunadamente son etiquetados por sus compañeros de escuela o maestros como “el terrible” (cuando predomina la hiperactividad) o “el tonto” o “el distraído” (cuando predomina el déficit de atención).

Una de las decisiones más importantes a las que se tienen que enfrentar los papás de niños con TDAH es la elección de la escuela. Debido a que los niños requieren adecuaciones y manejos especiales que les permita alcanzar su máximo desempeño no es sencillo encontrar la mejor escuela para ellos. Las siguientes son algunas recomendaciones a la hora de elegir escuela para tu niño con TDAH:

  • Pide una cita con el director correspondiente para conocer si la escuela es incluyente y si tienen los recursos suficientes para apoyar a tu niño y de ser así, si lo pueden aceptar
  • Averiguar con cuántos niños estaría compartiendo tu hijo el salón. Los niños con TDAH en general se desempeñan mejor en salones menos poblados.
  • De haber dos o más salones del grado de tu hijo averigua cual es la maestra que ha tenido más éxito en trabajar con niños con el trastorno o quien es la maestra más estructurada. Lo anterior no significa que sea la que regañe o grite más, sino la que pone límites de la manera más clara y eficiente, tiene buen control de grupo y es consistente en las rutinas del día.
  • Preguntar si la escuela hace o está en la disposición de hacer adecuaciones curriculares.
  • En caso de que tengas ya un equipo que apoye a tu hijo (a menudo la mejor combinación es psicólogo y neurólogo) averiguar si están en disposición de trabajar en equipo.
  • Preguntar si en caso de que tu hijo requiera medicación a media mañana el maestro, el médico o enfermera de la escuela podrían dársela.
  • A menudo los maestros y directores no conocen a fondo el trastorno, por  lo que es importante hagas una buena relación con ellos y así puedas facilitarles bibliografía especializada.

Modera tus expectativas. A pesar de que tu hijo asista a una buena escuela y reciba el mejor tratamiento psicológico y/o farmacológico, los síntomas se harán presentes. Que tu hijo tenga una buena escuela no significa que se va a curar el trastorno, sino que tendrá la oportunidad  de estar en lugar donde se le facilite el aprendizaje y pueda sentirse querido y aceptado.