Niños Emocionalmente Inteligentes

Por: Psic. Raúl Domínguez Rodríguez
Psicólogo Clínico
Maestría en Psicoterapia

El término Inteligencia Emocional se ha escuchado mucho durante los últimos 15 años gracias al desarrollo de ese concepto a un psicólogo de la Universidad de Harvard, Daniel Goleman, quien amplió el concepto de inteligencia. Antes de Goleman para gran mayoría de los estudiosos del tema de la inteligencia, ésta dependía sobre todo de la “inteligencia académica”, que está muy relaciona con las calificaciones escolares y procesos de retención de números, habilidad para resolver problemas matemáticos y la habilidad verbal. Para Goleman existen “dos mentes”: “la emocional” y la “racional” y Ambas operan de manera armónica para guiarnos por el mundo.

Parece ser que para tener éxito en la vida tanto profesional como familiar es más importante desarrollar la “inteligencia emocional” más que la “racional”. Quienes son más inteligentes emocionalmente regulan y expresan apropiadamente las cinco emociones básicas: miedo, ira, asco, tristeza y alegría. Ninguna de las anteriores es “mala”. Todas las emociones son “buenas” y nos sirven para funcionar en el mundo. La inteligencia emocional es indispensable en las relaciones con nuestra pareja, nuestros amigos, en el trabajo y en toda relación humana. Aquellas personas con pocos recursos emocionales con frecuencia tienen relaciones caóticas o destructivas, así como frecuentes tropiezos en sus relaciones de pareja, con sus padres, los amigos, compañeros de trabajo o con sus hijos.

 ¿Cómo ayudar a los niños a desarrollar su inteligencia emocional?

  1. Enséñale a reconocer las 5 emociones básicas. Si no las conoce bien, difícilmente podrá regularlas.
  2. No le digas que sentir enojo, alegría, asco, miedo o tristeza está “mal”. Mejor enséñale a lidiar mejor con esas emociones.
  3. Sé para tu hijo un buen “modelo emocional”. ¿Cómo pedirle a tu hijo que controle mejor sus emociones, si tú no lo has logrado? Por otro lado, permite que tu hijo te vea manejando mejor tus emociones y explícale cómo lo hiciste. En cuando a esto último, recuerda que hay información que por su edad aún no es adecuado le permees.
  4.  Refuerza sus logros emocionales. Hazle saber o reconócele lo bien que manejó sus emociones en diferentes situaciones
  5. Dedícale tiempo de juego. Mientras juegas con tu niño puedes observar, guiar y modelar el adecuado manejo de sus emociones.
  6. Cuando tú pierdes el control o cuando tu niño pierde el control, posteriormente es una excelente oportunidad para platicar sobre el tema y elaborar nuevos planes la próxima vez que aparezca una situación similar.
  7.  Verbaliza tus emociones. Habla en voz alta para que tu niño escuche como aprendes a controlar tus emociones. Es como “prestarle” tus pensamientos para que más tarde lo aplique a sí mismo.