Terapia familiar

Todo mundo quiere una familia feliz. Desafortunadamente las familias de hoy están sometidas a fuerte presión: las jornadas laborales son más largas, el número de divorcios va en aumento, los hijos tienen jornadas escolares más largas, el número de adictos a alcohol o drogas se ha incrementado. Asimismo, la vida moderna es mucho más acelerada y más competitiva de lo que fue tiempo atrás. Igualmente es bien conocido que en determinadas etapas de la vida son más frecuentes las crisis familiares: el nacimiento del primer y el segundo hijo, tener hijos adolescentes, el nido vacío y la jubilación, por ejemplo. En la misma línea, cada vez hay más matrimonios reconstituidos, dándose cada vez más el fenómeno de “mis hijos, tus hijos y nuestros hijos”. Todo lo anterior favorece que se den en las familias relaciones difíciles, llegando inclusive a ser caóticas.

Muchas familias encuentran gracias a la psicoterapia maneras constructivas de relacionarse, rompiendo sus patrones destructivos de convivencia, y, sobre todo, aprendiendo a edificar relaciones familiares más satisfactorias.