Rabietas en público

Uno de los temas que más preocupación, pero sobre todo incomodidad produce en los padres son las rabietas. De ellas, particularmente las hechas en público pueden ser motivo de fuerte estrés en los papás. Antes de pensar en eliminar las rabietas es muy importante considerar que hágase lo que se haga los niños hacen rabietas, simplemente porque… ¡son niños! Y es normal que las hagan hasta cierto punto. Por todo lo anterior, se debe considerar que las expectativas sobre disminuir las rabietas no sean exageradas. También se debe considerar entre otras cosas que el niño no esté atravesando por situaciones difíciles como cambio de escuela, enfermedad física, poco tiempo de convivencia en familia o mala relación entre los padres pues todas ellas hacen que los niños estén más irritables y sean más proclives a hacer más rabietas.

Aunque no hay recetas que sirvan para todos los niños, en términos generales NO DARLE AL NIÑO LO QUE ESTÁ PIDIENDO EN MEDIO DE UNA RABIETA ES UNA REGLA FUNDAMENTAL.

Las siguientes son algunas medidas generales que se pueden hacer para evitar las rabietas:

- Anticipación. Si ya sabes que en determinada situación tu niño hace rabietas, exprésale (sin amenazar) lo que esperas de él y las consecuencias en caso de hacerla.

-Cuando esté a punto de iniciar una rabieta distráelo con algo. A menudo podemos “cambiarle de canal” evitando que “explote”.

-No esperes a que la rabieta esté en todo su “esplendor” para actuar. De ser posible salte con el niño del restaurante o donde estés y dile calmadamente que van a regresar cuando esté tranquilo. Si es necesario debes sacarlo a la fuerza y acompañarlo sin ser violento.

-No lo avergüences en público ni lo compares. Eso hará que la rabieta sea mayor. Además lo lastimarás innecesariamente.

- A veces los niños hacen rabietas sólo en presencia de determinadas personas. Si se controló, felicítale y pregúntale (en caso de ser mayorcito) como hizo para calmarse. Pregúntate por qué la rabieta ocurre en ese ambiente y con esa persona. Probablemente es un familiar. No entables conflicto con él. Ábrete y explícale que es lo que está pasando. Probablemente con las palabras adecuadas pueda entender.

-Si la rabieta fue inevitable. Una o dos horas después entabla un diálogo (no monólogo, no aconsejes) donde trates activamente de entenderlo. Cuando los niños se sienten entendidos es más fácil que puedas influenciarles.

-Controla tus propios impulsos. A menudo los mismos adultos perdemos la paciencia con facilidad. ¿Cómo pedirle a nuestro hijo que no haga rabietas si nosotros mismos no podemos controlar nuestros impulsos?

                                                          Sitio web: www.rauldominguez.com.mx

                                                                        Twitter: @psicrauldom

                                                                   Teléfono Consultorio: 943 74 65

                                                                       Tel. Cel.: 9999 00 15 76