¿Qué es la depresión infantil?

 

¿Qué es la depresión infantil?

La depresión infantil puede definirse como un desorden del estado de ánimo caracterizado por una situación afectiva de tristeza mayor que ocurre en un niño; esta alteración se presenta con diversos grados (leve, moderada y grave) y duración variable.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas más frecuentes de los niños que presentan depresión son: tristeza, irritabilidad, anhedonia (disminución de la capacidad de sentir placer), llanto fácil, falta del sentido del humor, sentimiento de no ser querido, baja autoestima, aislamiento social, cambios en el sueño, cambios de apetito y peso, agitación o enlentecimiento motor, sentimientos de inferioridad. En los casos más graves puede haber ideación suicida, que puede aparecer de manera literal o indirectamente, por ejemplo, cuando el niño dice “me quiero morir” o “nunca debí de haber nacido”. A diferencia de los adolescentes y adultos con frecuencia los niños tienen más manifestaciones somáticas: dolor de cabeza o del abdomen, por ejemplo.

¿Qué produce la depresión infantil?

En la actualidad se considera que no hay una sola causa sino una compleja interacción de factores biológicos y sociales. En cuanto a estos últimos se considera que muchos niños se deprimen al vivir por largas temporadas en ambientes familiares estresantes, que ofrecen poco reforzamiento a sus logros y con poca estimulación.

¿Cómo se trata la depresión infantil?

Dependiendo de las causas los clínicos evalúan la conveniencia de utilizar fármacos o psicoterapia. En cuanto a esta última, la psicoterapia congnitiva-conductual ha demostrado consistentemente su efectividad para disminuir las ideas distorsionadas sobre sí mismo, el mundo y el futuro, que son las ideas que contribuyen al inicio y la permanencia de la depresión. Para algunos niños es necesario llevar a cabo un tratamiento mixto (tratamiento combinado de fármacos y  psicoterapia).

Algunos psicólogos consideran que el “antídoto” contra la depresión es el optimismo. En los últimos años se ha investigado mucho sobre ese tema, demostrándose que las personas optimistas sufren de menos depresión comparadas con quienes no lo son. En la misma línea, algunos investigadores han demostrado que algunas intervenciones psicológicas hacen posible que niños y adultos aprendan a ser más optimistas y protegerse de la depresión.