Trastorno por déficit de atención con/sin hiperactividad (TDAH) segunda parte

     Se estima que entre el 3 y el 5% de los niños padecen el trastorno por déficit de atención. Es mucho más frecuente en varones que en mujeres. Sin embargo existen investigadores que consideran que en el caso de las  niñas el trastorno muchas veces no es diagnosticado porque se manifiesta de manera diferente, particularmente porque el síntoma de la hiperactividad se presenta con menor frecuencia en las niñas. En las niñas que presentan el trastorno el síntoma que destaca es la desatención.

     El trastorno por déficit de atención no se cura, sin embargo con atención farmacológica y psicológica es posible reducir sus efectos negativos en el desempeño académico y la socialización. Los niños que padecen el trastorno y que no reciben tratamiento con frecuencia tienen grandes problemas para socializar, baja autoestima y tienen más probabilidad que quienes no tienen el trastorno de reprobar años escolares, tener notas bajas, realizar conductas delictivas o consumo de sustancias.

     El tratamiento más recomendado para el trastorno consiste en sesiones de psicoterapia para el niño, sesiones de orientación para los papás para manejar el trastorno en casa y fármacos. Los fármacos son específicos para niños que tienen déficit de atención, no generan adicción y tampoco son tranquilizantes como los que se prescriben a adultos. Los fármacos no curan el trastorno, pero tienen la virtud de incrementar el tiempo de concentración, que es indispensable para que el niño realice las actividades del día, socialice, juegue, siga las instrucciones con menos distracción y mejore sus hábitos escolares y personales. Dependiendo del trastorno se recomienda el tratamiento con fármacos, con psicoterapia o el tratamiento combinado (fármacos y psicoterapia).

     Es muy importante ser cauteloso a la hora de diagnosticar el trastorno ya que muchos niños que presentan síntomas similares al déficit de atención (por ejemplo, son distraídos, presentan baja tolerancia a la frustración, se les dificulta esperar su turno, no escuchan, no obedecen las reglas, son hiperactivos, impacientes, hacen payasadas) no tienen el trastorno realmente. A esos casos se les conoce como “pseudo déficit de atención” ya que la mala conducta es inducida por un medio familiar donde las reglas son insuficientes,  poco consistentes o donde los padres tienen estilos de educación contradictorios. A menudo son niños con padres sobreprotectores o excesivamente permisivos.

     Psic. Raúl Domínguez Rodríguez

Consultorio Tel. 9 43 74 65

Cel. 9999 00 15 76