Trastorno por déficit de atención con/sin hiperactividad (TDAH)

     Los niños que padecen el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) mantienen un patrón persistente de desatención y/o hiperactividad que es más frecuente y grave que el observado en sus compañeros de edad.

     Las deficiencias de atención pueden manifestarse en situaciones escolares como por ejemplo, no prestar atención a los detalles o cometer errores por descuido en las tareas escolares. El trabajo suele ser sucio, descuidado y sin reflexión. Se les hace difícil persistir en una tarea hasta finalizarla. A menudo parecen tener la mente en otro lugar, como si no escucharan lo que se esta diciendo. A menudo no completan las tareas escolares ni los encargos domésticos y experimentan un fuerte disgusto al hacerlos debido a que los esfuerzos mentales sostenidos implican una intensa concentración. En las situaciones sociales el déficit de atención puede expresarse a través de cambios frecuentes en la conversación, no escuchar a los demás y no seguir los detalles o normas del juego o actividades.

            La hiperactividad puede manifestarse por estar inquieto o retorcerse en el asiento, correr o saltar en situaciones donde resulta inadecuado hacerlo o hablar en exceso. Mueven sus manos y pies continuamente. A menudo se levantan de la mesa durante las comidas. Tienen dificultad para  participar en actividades sedentarias.

            La impulsividad se manifiesta por impaciencia, dificultad para aplazar respuestas, dar respuestas precipitadas antes de que las preguntas hayan sido completadas. Se les dificulta esperar turno. Interrumpen o interfieren a otros hasta el punto de provocar problemas en situaciones sociales y académicas. El niño hace comentarios fuera de lugar, no sigue las reglas, inicia conversaciones en momentos inadecuados, se apropia objetos de otros, hace payasadas. A menudo tiene accidentes como golpearse con objetos e incurren en actividades potencialmente peligrosas sin considerar sus posibles consecuencias, por ejemplo, subirse al techo de la casa o bajarse del auto intempestivamente.

     Para diagnosticar el TDAH  debe existir afectación académica y/o social.

     A menudo los niños con TDAH son etiquetados por la clase como el “terrible”. Es importante considerar que el niño no puede controlarse. No es que no quiera portarse adecuadamente, realmente no puede hacerlo pese a los esfuerzos de los padres, maestros y de él (ella) mismo(a).

     Asimismo existen subtipos del trastorno. Por ejemplo, en uno de ellos la hiperactividad no es significativa, pero sí lo es la desatención. A menudo los niños que padecen este subtipo son considerados por la clase como “el tonto” o el “distraído”.

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